Luego de dejar a Aye dentro de la seguridad de su cuarto, se apresura a salir de la residencia para seguir con la investigación que lo tiene preocupado, pero al salir del edificio, un Maserati llama su atención. Ya sabe a quién pertenece ese auto y se queda parado en medio de las puertas con los brazos cruzados, esperando a que bajara.
Mateo baja del auto y sonríe al ver a Dylan parado en el frente de la residencia. Camina con pasos seguro hasta donde se encuentra el joven.
— ¿Qué haces aquí? —