Con rapidez ella vuelve al presente sintiendo como todo su cuerpo comienza a temblar ligeramente. Dándose cuenta que las cosas no eran tal cual ella pensaba.
—Eso no fue un sueño —se da cuenta.
—Hola, Aye —escucha a su lado haciéndola saltar en el lugar.
—Ah, hola, Caleb- saluda ella.
—¿Qué haces? —cuestiona mirando el monitor de la computadora—. ¿Quién es?
—Jamón, nadie —dice quitando la página con velocidad—. Solo estaba buscando algún tatuaje —miente al ver que el joven la miraba de manera e