Por la noche, todos estaban en sus respectivos cuartos, Aye compartía cuarto con Sonia, pero la chica se había escabullido por los pasillos y de seguro estaba en algún rincón con Adam. Era una maldición no poder dormir en ese momento, sabía que dormir todo iba a pasar más rápido, sin embargo, no podía pegar un ojo y se había cansado de dar vueltas en la cama, por eso, decidió adentrarse en la oscuridad y dirigirse hacia la piscina. Estaba fresco, por lo que se envuelve en una bata, pero inevita