Dos días después, Aye junto a Sonia, sus padres y hermanito, se adentraban a la residencia Dunckan, el estómago de Aye parecía que tenía vida propia, no paraba de estrujarse, dolerle y hacer ruidos raros, los cuales esperaba que se terminaran antes que estuviera cerca de algunos de sus amigos y no hacerla pasar un calor extremo. Al llegar a la puerta en donde los esperaban Sole y Sofi con una enorme sonrisa, comienza a inhalar y exhalar, tal cual le enseñó a la madre para cuando los nervios hac