— ¿Qué no puedes? —cuestiona con desconcierto.
—Está mal —habla ella y logra salir de su prisión de los brazos masculinos, obviamente que es él quien la deja salir al verla tan aturdida.
—¿De qué hablas?
—Tengo novio —musita y baja la mirada.
—Lo sé —asiente él.
—Y tú, novia —habla pensando en la situación.
—Lo sé —vuelve a decir el joven, pero esta vez bajando la mirada.
—No está bien —Eleva la voz Aye—. ¡¿Quién te cree?! ¡¿Qué es lo que estás tratando de probar?! Tu novia te espera en