Dos meses más tarde… Nueva York…
—Creo que podría acostumbrarme a esto —entona Aye con una sonrisa radiante al ver a su novio entrar en la habitación con una bandeja en las manos, claramente haciéndole saber que trae el desayuno.
Como casi cada noche, desde que había comenzado su relación, ella se quedaba a dormir con él y como cada mañana, ella despertaba en sus brazos oa su lado, o como en esa oportunidad, con el desayuno ya listo.
Dylan rodea la cama hasta situarse a un lado de ella