—Señorita Torrielli, ¿viene a ver a su padre? —interroga a la recepcionista en cuanto la joven se acercó a ella. Helena niega con la cabeza sonriendo.
—Vengo a ver al señor Stagnaro —le hace saber—. ¿Se encuentra ocupado? —curioso.
—No, señorita, de hecho, está en su oficina. Vaya tranquila que yo el anuncio —le indica y Helena con un asentamiento de cabeza se dirige hasta el elevador.
Minutos más tarde se encontraba frente a Fanny, la secretaria de Mateo, la cual la miraba extrañada, Helena