Mientras tanto, fuera del galpón los disparos no cesan. Gaby trata de ir hacia donde Dylan mandó a Aye, pero es interceptado por dos hombres que lo hacen caer al suelo de un golpe. El morocho sisea y escupe sangre, observa a los dos que lo habían golpeado y muestra una sonrisa petulante al tiempo que se levanta.
—¿Vienen de a uno? —pregunta con soberbia, mientras mueve los hombros para prepararse a luchar. Los dos hombres se mueven hacia él al mismo tiempo—. Los dos juntos —murmura al verlos av