— ¿Cómo estás? —quiere saber colocando sus manos en los hombros de ella.
—Mal —susurra.
Dylan posa sus brazos alrededor de ella reteniéndola pegada a él. Su mirada se cruza con la de Mateo, ambos registrando la conversación que habían tenido, pero ninguno de los dos dice nada al respecto.
— ¿Qué le pasó? —se interesa Dylan.
—No lo sabemos —responde Aye con la voz amortiguada por estar pegada al pecho del joven—. ¿Cómo te enteraste? —cuestiona.
—Andrew —le responde y Aye se aparta para mirarlo a