Adhara se preparaba para ir al bar, a soportar una nueva jornada de trabajo que justamente ese día no le hacía ninguna gracia.
Era viernes y eso sólo significaba una cosa: probablemente Giovanni Lombardi estaría ahí.
No sabía por qué pero un raro presentimiento la perseguía desde la mañana y las ganas de quedarse en casa junto al ojiazul la estaban haciendo dudar de su decisión.
- Si no quieres ir no vayas. Di que aún te sientes mal.- Mattia trató de persuadirla por enésima vez en el día.
- Ya