Un auto llegó cuando Dante, Alina y el niño estaban en el jardín. El coche, conducido por el hombre, se detuvo a unos metros de ellos. Alina observó cómo bajaban dos mujeres y un hombre. Inmediatamente, la chica rubia de cabello lacio corrió hacia ella. La abrazó fuertemente y decía palabras bajitas que ella no alcanzó a entender.
—Cariño, déjala respirar— las separó un poquito y la acercó a él— Alina— esta vez se dirigió a ella— es hermoso volver a verte.
—Gracias, emm…— calló ella— ¿Dylan? —