XXIII.- Más discusiones.
Andrea se despertó encima de la almohada empapada y le dio los puñetazos que habría querido descargar sobre Vittorio. Saltó de la cama y aprovechó que Natalie no se había despertado para ordenar y recoger la casa, y tratar de no pensar en el hombre que no solo le movió el suelo por donde caminaba sino al que debía – ahora más que nunca – olvidar. Acababa de terminar de hacer un café cuando llamaron a la puerta.
Asumiendo que le llevaban la compra del supermercado, observó por la mirilla y dio