XXXI.- Boda.
El anuncio de la boda fue recibido por Vera y por la familia de Vittorio con tal entusiasmo que Andrea se emocionó. Vittorio insistió en celebrarla en Roma y lo antes posible, entonces ella se encontró por primera vez en una situación que jamás había esperado: formando parte de una gran familia. Con cada día que pasaba su amado se mostraba más abierto y se esforzaba por darle aquello que le había negado en el pasado. Incluso mucho más.
La villa en la que se alojaban estaba situada en Portofino,