XXVIII.- Un hombre diferente.
Andrea entró en casa de Vittorio sintiéndose prisionera. Se preguntó si debía decirle cómo se sentía, admitir que todavía lo deseaba. Pero siempre temía perturbar la paz de Natalie. Loki y Thor acudieron a recibirla. Tomándolos, los abrazó y fue al salón. Pero se quedó paralizada al ver a Vittorio de pie, en medio de la habitación, descalzo, con la camisa desabrochada y un vaso en la mano.
Se acercó a él, y al ver que parecía inquieto, preguntó:
—¿Pasa algo? ¿Está bien Dora? - en lugar de cont