65. CONTINUACIÓN DE LA VERDAD
La señora Lucrecia asintió sin separar la mirada de Sofía y Javier que seguían jugando ajenos a que el señor López estaba conversando con su vecina Lucrecia.
—Eso mismo es lo que pienso, pero ella tiene miedo. Yo me preocupo mucho por ella y su hijito, me dan lástima —siguió con un suspiro Lucrecia. — Por eso cuidé al bebé desde que nació. Luego que mi esposo se enfermó, dejé de hacerlo y ella buscó a otra persona. Ahora la niñera no vino más y yo me quedé sola, se lo cuido. Porque ella se vio