59. CONTINUACIÓN
Sofía no podía evitar sentirse fuera de lugar. Los vestidos de alta costura y los accesorios lujosos parecían pertenecer a un mundo completamente ajeno al suyo. Se sentía como una impostora, como si estuviera jugando un papel que no le correspondía. Eso sin mirar los precios exorbitantes que a veces lograba distinguir.
—Creo , creo...., que es suficiente señor —dijo bajito a su jefe que le sonrió y le indicó el probador.
—Solo pruébate todo, Sofi —insistió López.
—Es mucho —balbuceó.
—No lo