Fenicio se acercó a él lentamente, dejando en claro que no estaba dispuesto a tolerar más mentiras.
—Mejor dime la verdad, o sabes lo que te puede pasar. La vez anterior, López me aguantó, pero él no está aquí ahora —amenazó al periodista.
Matías tragó saliva, consciente de las consecuencias que podría enfrentar si no decía la verdad. Sabía muy bien qué Fenicio le había advertido que no volviera a perseguir a López, y ahora se encontraba en una situación comprometedora.
—Está bien, no es mi