291. LA ANTESALA DEL DESENLACE
Todo parecía que estaba en orden de acuerdo al plan que habían trazado. Cada quien sabía lo que debía hacer. Aún así Fenicio se movía inquieto.
—Cálmate, Fenicio. Todo está bajo control; nadie nos verá cuando lleguemos porque vamos a aterrizar lejos y nos recogerán tus hombres, que ya se infiltraron en lugar del personal original como ordenaste. Iremos directamente a las habitaciones secretas —aseguró César, girándose hacia su padre para preguntarle nuevamente—: ¿Papá, estás seguro de que debo