Mariana Carbajal
El lunes finalmente llega. Debo presentarme en la empresa; aunque por un momento consideré dejar de ir, pero soy responsable por lo que decidí no hacerlo. Antes de tomar cualquier decisión terminaría los proyectos que tengo a cargo. No quiero fallarle a Catalina ni a Denn. Independientemente de mis problemas personales, culminaría mi trabajo de manera honorable.
—Señorita Mariana —me llama Mario, el ordenanza del edificio—. Espere un momento, tengo algo para usted.
Me extiende