Mariana Carbajal
—¿Cómo se te ocurrió hacer semejante locura? —respira con dificultad mientras me envuelve entre sus cálidos brazos—. No vuelvas a exponerte de esa manera.
—Mamá...
—No, Mariana —me interrumpe de inmediato—. Estás embarazada. También debes pensar en tus hijos y en tu propia seguridad.
—Se trataba de Denn...
—Lo sé, hija, pero...
Se queda en silencio, incapaz de expresar aquello que claramente ronda por su mente. Luego su expresión cambia. Alza la mirada hacia tía Eliza y su