Capítulo 5

Mariana Carbajal

¿Por qué? ¿Por qué Den tuvo que volver?

Mis pasos se confunden con otros, más firmes y pesados, que resuenan tras de mí como un eco que no consigo acallar. Aceleró el paso, deseando que la distancia borre lo inevitable. Hoy no quiero hablar del pasado; solo quiero que me deje en paz, que permanezca tan lejos de mí como lo ha estado todos estos años.

 —¡Mariana, espera! —La voz que me alcanza no es la que temía, sino otra, más serena, más cercana—. ¿Qué te sucede? —Patrick se coloca a mi lado. Su mirada, cargada de desconcierto, busca respuestas que no puedo darle.

—Ahora no quiero hablar… solo irme —murmuro, intentando mantener a raya el temblor en mi voz. Él asiente sin decir palabra y, en un gesto silencioso de comprensión, acompaña mis pasos hacia el estacionamiento. Cuando por fin cierro la puerta del automóvil, la sensación de resguardo me golpea con la misma fuerza que los recuerdos. Las lágrimas, contenidas demasiado tiempo, se abren paso sin resistencia, desbordándose sobre mis mejillas. Cada una trae consigo fragmentos de una vida que ya no me pertenece… de una Mariana que, quizá, nunca volverá por todo el resentimiento en mi corazón. Ha pasado tanto tiempo desde que mi corazón debió sanar, y, aun así, cada emoción que siento late con la misma intensidad que entonces.

Esperamos unos instantes en el estacionamiento, la tensión flotando en el aire, mientras Raquel se reúne con nosotros. Nadie dice una palabra; simplemente nos mantenemos juntos, compartiendo el silencio que pesa sobre todos. Cuando finalmente estamos los tres, nos marchamos sin intercambiar miradas ni comentarios, cada uno sumergido en sus propios pensamientos, dejando que el mutismo nos envuelva por completo durante el trayecto.

Recuerdos… recuerdos inundan mi mente, golpeando una y otra vez mi corazón. Esa noche lo cambió todo, arruinando lo que había entre Denn y yo. El peso de aquel momento sigue persiguiéndome, como si cada lágrima que escapa fuese un eco de lo que perdimos, de lo que nunca pudimos recuperar. No importa cuánto tiempo haya pasado, el dolor permanece intacto, recordándome que, desde entonces, nada volvió a ser igual entre nosotros.

 —¡Estás loca! No deberíamos estar aquí Mariana, no somos del agrado de Cristina por eso mismo no quiso invitarnos —Murmura Raquel caminando indecisa a mi lado después de colarnos a la casa de dicha bruja.

—Gallina, además mi hermano y Denn están aquí. Se supone que esta fiesta debe ser para todos en el colegio, no para un grupo selecto de ella, así que tenemos derecho acudir a la celebración de egresados de nuestra promoción. Así que si no le parece ¡Que se pierda Cristina!

Raquel cubre su boca conteniendo una carcajada, conoce que pienso sobre esa chica que ronda a Denn desde que éramos niños como un bicho entrometido.

—Bien, pero luego no me digas que no te advertí Mariana. Sabes que esa bruja te odia porque te considera un obstáculo para iniciar un noviazgo con Denn.

Eso no es ningún secreto para mi desde que Cristina llego al colegio a competido conmigo por la atención de mi mejor amigo. Y con la excusa que su padre es socio del señor Stuart, tiene más oportunidad para incluirse en la vida de Denn, sin invitación.

¡Con lo que me irrita esa tipa!

Justo cuando llegamos al inmenso jardín donde se está llevando la fiesta de egresados, cortesía de la familia de Cristina, detengo nuestros pasos. Busco con la mirada a mi hermano o Denn, pero no hay ninguna señal de ellos.

¿Será que no se presentaron a la dichosa fiesta? De ser así perdí mi tiempo en venir a este lugar. Pero recuerdo claramente decir a mi hermano que vendrían. Espero que estén aquí porque honestamente no me disfrace como una chica con tacones y todo por gusto.

 ¡Que por cierto dichos tacones me están matando!

—Vaya, pero que sorpresa no me esperaba que vinieran. Si no confirmo con mis propios ojos jamás me hubiera imaginado que el marimacho sea una chica. ¿Por qué estás aquí?

¡No puede ser! Pero ya me lo esperaba, esas burlas solo podían venir de una sola persona tan venenosa como ella.

¡Cristina!

—Hola, Cristina, corrígeme si me equivoco. Pensé que esta fiesta es para todos los graduados del colegio, independientemente se celebre en tú casa. Oh estoy equivocada —Digo sin mostrar ninguna emoción en mi rostro.

—Bueno, es para chicos del colegio en los cuales no están incluidas ninguna de ustedes dos bichos raros, seguro hay otro lugar donde festejan personas como ustedes —Dice toda risitas.

—Desde cuando decides quien pueden o no asistir a las fiestas del colegio Cristina. Hasta donde tengo entendido, es para todos los estudiantes que van a graduarse, bruja —Dice poniéndose justo a mi lado Raquel para hacer un frente unido contra Cristina.

—Es mi casa tengo derecho de decidir quién entra y quién no así que sugiero que salgan por dónde llegaron sin obligarme a echarlas fuera…

Dice colocando sus manos sobre sus caderas retándome llevarle la contraria con su supuesto poder sobre quienes asisten a la fiesta.

—Mariana, Raquel finalmente llegaron Denn y Marcelo están esperando al otro lado de la piscina, tenemos una mesa en zona exclusiva que les parece ¿Por cierto Cristina a quien correrías de la fiesta hace un momento?

Pregunta Patrick el primo de Denn clavando su oscura mirada sobre la rubia. Quien finge no entender a qué se refiere.

—No sé, que escuchaste Patrick, pero no es lo que piensas —Murmura nerviosa tratando de salvar su pellejo y no quedar mal parada, frente al primo de Denn.

—Claro, Cristina, vamos chicas tenemos una mesa al otro lado de la piscina esperando solo para nosotros —Dice con toda la intención que Cristina entienda la indirecta.

Caminamos detrás de Patrick, dejando atrás a una Cristina visiblemente furiosa, su rostro enrojecido y sus labios apretados en una mueca de enojo, claramente molesta por haber perdido el control de la situación. El ambiente a nuestro alrededor se siente tenso por unos segundos, pero la presencia de Patrick nos sirve de escudo, marcando una clara distancia frente al ambiente hostil que intentó imponernos la rubia.

A medida que avanzamos, el bullicio de la fiesta regresa a mis oídos, y es justo entonces cuando un grito —el inconfundible sonido de un Gleason— me arranca abruptamente de mis pensamientos. Siento cómo mis recuerdos de esa noche, la misma que marcó un antes y un después entre Denn y yo, amenazan con arrastrarme de nuevo al pasado. Mis ojos se abren de golpe, sorprendida por la fuerza con la que el presente reclama mi atención y me obliga a dejar atrás, al menos por un momento, el peso de lo que ocurrió entre nosotros esa noche.

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App