Mariana Carbajal
Era casi el final del día cuando decidí detenerme en la cafetería del edificio para tomar un café antes de regresar a casa. La jornada había sido intensa, pero llena de aprendizaje. Necesitaba ese pequeño momento para mí, una pausa en medio del torbellino.
Mientras esperaba mi pedido, alguien se apoyó a mi lado en la barra. Al girar la cabeza, casi me choco de nuevo con esa presencia inconfundible.
—¿Otra vez tú? —digo con una sonrisa juguetona, tratando de disimular el nervios