La noche en la casa de campo de los Miller no traía paz, solo un silencio espeso que amplificaba los latidos del corazón y el peso de los secretos. El aire estaba cargado con la humedad del bosque circundante, y dentro de las paredes de madera noble, la tensión acumulada en el viaje en auto seguía vibrando como una cuerda de violín a punto de romperse.
Ava cruzó el pasillo en penumbra, sus pies descalzos hundiéndose en la alfombra. Llevaba una bata de seda negra que apenas cubría su cuerpo, y s