El silencio dentro del coche era denso, interrumpido únicamente por el murmullo bajo del motor y el sonido suave de la brisa nocturna golpeando los cristales empañados.
Tras la tormenta de pasión que se había desatado entre ambos en la penumbra del asiento trasero, Chris volvió al puesto del conductor.
Acomodó su ropa con movimientos pausados y se giró levemente para observar a Leila.
Al ver la sombra de un cansancio profundo y abrumador reflejada en cada línea de su rostro, sintió una punza