El ingreso al Hospital Bemont se resolvió esta vez sin ninguno de los humillantes impedimentos, ni las miradas de sospecha que Leila había tenido que soportar en el pasado.
La imponente presencia de Chris marchando a su lado, con el semblante gélido y la mandíbula tensa, actuó como un pase VIP implícito que congelaba cualquier intento del personal de seguridad por pedir explicaciones o pases de visita.
Caminaron a paso rápido, devorándose los pasillos con un eco de urgencia que contagiaba el