—¿De qué exesposo estamos hablando?
La pregunta de Mike resonó con fuerza en el pasillo.
El aire se volvió espeso, pero fue Sabrina la primera en reaccionar, perdiendo toda su arrogancia en un segundo y mostrando un nerviosismo evidente.
—Mike... ¿qué haces aquí?
Los ojos de él se posaron en ella solo un instante, cargados de un frío desprecio.
—Yo podría preguntarte lo mismo, Sabrina. No sabía que te tocaba trabajar hoy. ¿No habías dicho en casa que tenías dos días de descanso empezando por h