Valeria miraba a través de la ventanilla del auto. Las sombras de las casas pasaban a toda velocidad mientras se acercaban cada vez más al cementerio. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visitado la tumba de su hermana y, hasta hace algunas semanas, no estaba segura de si algún día sería capaz de volver a hacerlo.
Soltó un suspiro.
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó Maxim, tomando su mano con suavidad.
—Sí —respondió, segura, y giró la cabeza para mirarlo.
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