Maxim se quitó el saco y lo dejó a un lado, avanzando hacia el patio trasero mientras se desabrochaba las mangas de la camisa. A cada paso, las risas de sus hijos se volvían más fuertes.
Al llegar al umbral de la puerta, Maxim se detuvo y apoyó un hombro en el marco de la misma. Sonrió al ver la escena que se desarrollaba frente a él. Su esposa corría detrás de sus hijos, que la esquivaban con risas y brincos para evitar ser atrapados.
Valeria llevaba un vestido floreado que le llegaba a medio m