Lyon volvió al palacio una vez que la lluvia cesó en su propio caballo para no seguir molestando. Si fuera por él se quedaría pues el olor que desprendía Ashary junto con las feromonas a su alrededor, pero entonces estaría tentado a expulsar las suyas y como había dicho el omega, no era un buen momento. Aunque sabía que el rubio las necesitaba. Se notaba realmente agotado.
Al menos ahora se sentía mucho mejor y más calmado que antes. La ansiedad acumulada en estos días que habían estado separad