Lyon recostaba su espalda en la enorme puerta detrás de él. Sus brazos sostenían por la cintura el cuerpo tembloroso del omega jadeante que había dejado caer su cabeza sobre su pecho. Sus párpados se encontraban cerrados y ligeramente hinchados, marcadas ojeras debajo de sus ojos, su boca abierta soltando largos jadeos y su rostro algo colorado, y no de vergüenza.
El estado de Ashary no era precisamente bueno. Estaba totalmente sin fuerzas, ni siquiera podía mantener sus brazos que caían como p