La tensión en la habitación era palpable. Lyonhart revisaba cada paso del doctor que cambiaban las vendas del cuerpo del omega. Ya estaba acostumbrado a ver lo que estaba debajo de las vendas, y no era que lo afectara cómo estaban, había visto cosas mucho peores en la guerra, era quien las tenía. Con solo saber que las había hecho él le revolvía el estómago. Nunca se imaginó que podría llegar a ser tan bestia.
Lo único positivo era que parecía magia que muchos de los moretones, marcas y mordida