Sus piernas parecían patas de gallina. El rostro de Ashary se puso mortalmente rojo tras intentar levantarse de la cama y casi caer al suelo cuando sus rodillas lo traicionaron no pudiendo contener su peso.
¿Qué demonios?
Los brazos del alfa a su lado por suerte habían sido lo suficientemente rápidos para agarrarlo de la cintura antes de que se golpeara. Hasta su cadera estaba entumecida, el interior de sus muslos palpitaba, su agujero estaba se sentían hinchado y no cerrado por completo pudien