Amatista estaba completamente absorta en la preparación del risotto. Había ajustado el fuego, añadido el caldo con precisión y mantenía su atención fija en la textura del arroz mientras lo removía con cuidado. La cocina del club era amplia y bien equipada, y el aroma que comenzaba a llenar el ambiente prometía una cena memorable para todos. Había optado por preparar una gran cantidad, consciente de la cantidad de personas presentes, y a pesar del cansancio, mantenía una sonrisa tranquila en los