En la sala de interrogatorios, la atmósfera era tensa. Amatista se encontraba sentada frente a un hombre de cabello corto y gafas, quien, al entrar, se presentó con una voz calmada, pero firme.
— Buenas tardes. Soy el psicólogo encargado de hacer algunas preguntas, no vengo a juzgarla, solo quiero entender el tipo de relación que tiene con el señor Enzo Bourth.
Amatista lo observó por unos segundos, su rostro impasible. Finalmente, rompió el silencio con su voz serena pero cargada de desdén.
—