El ambiente entre Amatista y Enzo seguía cargado de tensión, aunque en apariencia todo parecía normal. Ella seguía con su helado, jugueteando con la cuchara entre sus labios, mientras su pie bajo la mesa mantenía su travieso asedio sobre Enzo.
Él, por su parte, se mantenía estoico, aunque sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de advertencia y diversión.
Pero entonces, el hechizo se rompió.
—¡Bourth! ¡Qué sorpresa verte por acá!
Enzo levantó la mirada con calma, girándose hacia la voz masculi