El amanecer trajo consigo un aire frío y húmedo que parecía impregnar cada rincón de la mansión en el campo. Rose llegó puntual, como siempre, con una bolsa de alimentos frescos y una rutina que pocas veces variaba. Sin embargo, al cruzar el umbral de la casa, notó algo que la hizo detenerse: la sala estaba en completo desorden. El suelo estaba cubierto de vidrios rotos y fragmentos de adornos, las sillas estaban volcadas y había un rastro de suciedad que indicaba que la noche había sido cualqu