Capítulo 48: Bienvenidas a Noruega.
El aire de Oslo era fresco y nítido, con un aroma a pino y a un salitre distante que, para Cynthia, era completamente nuevo. Después de horas de vuelo, el cansancio se mezclaba con una oleada de emoción. Las niñas, a pesar del jet lag, miraban por la ventanilla del taxi con los ojos muy abiertos, fascinadas por los edificios de arquitectura moderna que se entremezclaban con construcciones más antiguas.
—¡Mira, Clara, un fiordo! —exclamó Estrella, señalando una extensión de agua que se abría pas