DAMIÁN
El momento en que vi a Sarah entre la multitud sentí el cuerpo tensarse por completo.
Mierda.
No.
No ahí.
No esa noche.
Todo había salido demasiado bien hasta ese momento. Isabella estaba feliz. Realmente feliz. La había visto reír durante toda la fiesta, relajarse, mirarme como si finalmente estuviera empezando a creer que aquello entre nosotros podía ser real.
Y lo era.
Ese era precisamente el problema.
Porque ya no estaba fingiendo.
No cuando dormía abrazado a ella todas las noches.
N