ISABELLA
No intervine. Lo vi alejarse sin entender qué estaba pasando, sin atreverme a preguntar, porque había algo en su reacción que me hizo quedarme quieta, como si cualquier palabra en ese momento pudiera romper algo que no sabía cómo volver a armar.
Y luego… simplemente se fue.
No hubo explicación, no hubo una mirada atrás, no hubo nada.
Solo el sonido del motor de la pequeña embarcación alejándose y yo, de pie sobre la arena, tratando de entender en qué momento todo había cambiado sin que