HEKTOR
El timbre del departamento sonó una y otra vez, tanto que me hizo saltar del sofá. Abrí la puerta y me encontré a mi madre con dos cargadores detrás.
—Héctor muévete, traigo la cuna para el bebé —dijo ella, entrando sin esperar invitación.
—Madre apenas son las diez, Rebeca está bajo reposo —le recordé, señalando el pasillo—. ¿No podías esperar a la tarde?
—El descanso es mejor si ella ve que todo está listo. ¡Ustedes, dejen las cajas en la entrada de la habitación! —ordenó a los hombres