HEKTOR
El trayecto de regreso desde Santiago fue silencioso, pero no era el silencio cargado de deseo de la mañana. Rebeca se quedó dormida apoyada en mi hombro, con la respiración tranquila, ajena a la tormenta que yo traía en la cabeza, al llegar a la mansión de los Zambrano, Bruno estacionó la camioneta y se bajo.
—Llegamos, Bella Durmiente —dijo Majo, estirándose y dándole un toquecito en la rodilla a Rebe.
Rebeca despertó desorientada, me regaló una sonrisa soñolienta que me revolvió las e