REBECA
El motor de la camioneta sonaba suavemente mientras avanzábamos por la Carretera Nacional. Adelante, Bruno manejaba con una mano en el volante, riendo de algún chisme que Majo le contaba con lujo de detalles, mi mejor amiga estaba en su elemento, moviendo las manos y girándose de vez en cuando para tratar de incluirnos en la plática, pero yo apenas podía articular palabra.
Héctor estaba sentado a mi lado, ocupando demasiado espacio, con esa presencia que parecía absorber todo a su paso.