Mundo de ficçãoIniciar sessãoHEKTOR
—¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino! —gritó mi suegro, Rogelio, dando de manotazos a la mesa mientras Bruno intentaba romper una piñata gigante con forma de vikingo.
—¡Héctor, tu amigo le va a pegar a un mesero si no se acomoda la venda! —me advirtió Rebeca, soltando una carcajada mientras sostenía a Rogelio Jr. en sus brazos.
Estábamos en el







