Mundo ficciónIniciar sesiónHEKTOR
Cerré la puerta del departamento de Rebeca y me quedé apoyado contra la pared del pasillo, respirando como si hubiera corrido un maratón. Mi corazón martilleaba contra mis costillas con una fuerza que no creía posible en mí, el olor a vainilla de su perfume seguía impregnado en mi nariz, en mi ropa, en mi piel.
— Verdammt (Maldita sea)—mascullé en alemán, pasándome una







