51. Elenwe.
Alexander no se dio cuenta de lo obvio que había sido con su madre. En medio de sus dudas sobre el supuesto amante de ella, tuvo que buscar rápidamente una excusa para no delatarse. Esa excusa fue lo que más le preocupaba últimamente: la posibilidad de que algo le ocurriera a su esposa durante el parto.
—Madre, no hables tan fuerte, pueden oírte —dijo Alexander, mirando a su alrededor y finalmente sentándose a su lado en el banco.
—Lo siento, pero verte es como viajar al pasado y ver a tu padre