25. Ritual de revelación.
Por fin el sol se estaba poniendo y Alexander estaba allí en medio de un montón de hombres. Algunos los conocía por sus títulos nobiliarios y otros ni siquiera parecían humanos comunes; aún sin transformarse, se veía claramente que eran lobos. Parecían vivir en esos mismos bosques o tal vez en otros.
—Es hora de que la ceremonia empiece —anunció de repente el gran alfa Antuan.
Franchesca no pudo evitar estremecerse al escuchar las palabras de su abuelo, sobre todo al rememorar todos los momento