23. ¡Bienvenido al castillo Deveroux!
Alexandra intentó protestar, pero se calló al instante cuando la reina levantó la mano para que no siguiera hablando.
—Si eres hijo de Robert, no debes temer el resultado, dijo la reina mientras se levantaba y caminaba hasta donde estaba su nieta. Y por supuesto que no pueden volver a verse hasta entonces. Tú volverás con nosotros a casa. Eso no es discutible.
—Entonces yo también iré con ustedes, aseguró Alexander apretando más su agarre alrededor de la cintura de ella. Poco le importaba que f