21. Todavía no.
—¡Alex, por favor despierta! —Franchesca estaba preocupada porque Alexander aún no despertaba. Su impaciencia crecía con cada minuto que pasaba.
Era consciente de la presencia de otros en la habitación, pero su atención estaba completamente enfocada en Alexander.
—El conde Di Angelo se encuentra bien —explicó el doctor, una vez se quedó a solas con la joven y el conde inconsciente.
—¿Entonces por qué no despierta? —preguntó Franchesca, sin soltar la mano de su esposo.
—El porqué es algo...
—Es