La biblioteca estaba sumida en un silencio casi reverencial en donde solo el leve crujir de las páginas lograban perturbar aquel momento, Lyra llevaba horas allí.
Demasiadas.
El entrenamiento con Mael había dejado su cuerpo agotado, pero su mente… no encontraba descanso. Frente a ella, varios libros viejos permanecían abiertos, sus páginas llenas de símbolos, diagramas y textos que hablaban de un linaje tan poderoso como peligroso.
Blackwell.
Sus dedos recorrieron distraídamente una de las