—¿Estás segura que quieres romper la maldición? —la voz de Ronan rompió la quietud de la habitación con suavidad, pero había algo más en ella. Aunque Lyra le había dicho esta mañana que era lo que queria, no estaba seguro de querer que lo haga.
La loba estaba de pie frente al espejo, elevó ambos brazos para recoger su cabello. Sus dedos se movieron con precisión, formando un moño alto que dejaba su cuello expuesto. Su reflejo le devolvió una imagen distinta a la de esta mañana cuando llegó.